domingo, diciembre 19

Espantapájaros No. 1 - Oliverio Girondo

I

No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?

¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

Oliverio Girondo 1932

Memorias de la guerrilla

Toda la ofensiva había sido barrida por la policía municipal. Las barricadas y las pancartas, los palos de techos destruidos y los manifiestos partidos a la mitad. Todo había sido gloriosamente destruido. Todos los miembros del partido que participaron en la revuelta habrían tenido tras de sí un final fatídico de no ser por los cerros que rodean San Jacinto.

La casa de campo de los Arévalo se situaba en una de las grandes colinas que rodeaban San Jacinto. El cerro del Tequesquite le dicen algunos chauvinistas con pretensiones de cronistas del pueblo. La verdad es que ese cerro no tenía nombre ni tendría por qué tenerlo.

-Es un cerro, mierda- decía siempre Wolfgang cuando le preguntaban los cronistas de la ciudad sobre el verdadero nombre de la colina que resguardaba la casa de campo.

La polvareda de la huída se disipó al cabo de unas horas. Una breve llovizna helada cubría los techos de tejas, los cartones de los vagabundos y las bolsas de plástico de los mendigos en los atrios de las catedrales.

Un montón de militantes partían a su última reunión.

La rebelión había sido anticipada desde hace mucho tiempo. Los ropajes que cada uno vestiría a modo de uniforme habían sido comprados desde hace más de una año. La guitarra de Wolfgang había sido afinada constantemente, hasta la más pequeña desviación en alguna de las notas habría sido una falla personal. Todo era perfecto, estructurado, indefectiblemente perfecto.

Las rebeliones ocurridas antes en San Jacinto debían haberse visto barridas del recuerdo de los pretensiosos cronistas y de los habitantes del centro, que de histórico no tenía nada. La historia de San Jacinto empezaba aquí y ahora.

La primera gran rebelión de los obreros de la fábrica de calzado había hecho a San Jacinto un pueblo de refacciones y mofles para los autos de la carretera. Parece algo terrible. Lo fue. Cambió una industria pobre por otra aún más pobre, pero trajo tras de sí el hastío. La primera gran, brutal y enorme revolución había sido esa, sus estragos se sentían hasta hoy. Sus estragos se sentían en cada zapato lleno de polvo venido de China.

La segunda fue un engaño. La segunda fue parte de una gran insurrección militar en la capital del Estado. En San Jacinto había un policía. El hastío era tanto que ni siquiera el narco tenía pretensiones de asentarse en ese lugar. El policía se unió a los sublevados en su campaña militar. El trámite fue sencillo: revisar un mofle que estaba sonando extraño.

Luego de inflar al policía regional: Luego de meterle ideas a la cabeza. Luego de haberle hecho sentir en su cara ese rubor de los ilusionados y los pérfidos, se fueron. Prometieron volver. Nunca lo hicieron. La revolución de uno sólo era la lucha de los perros y de los ratones en el polvo.

El paso de los sublevados por San Jacinto no causó revuelo nacional, ni titulares en El Sol del Estado.

Dadas las circunstancias, la misión del Partido Comunista de San Jacinto, su brazo armado, el Comité Revolucionario de San Jacinto y su brazo cultural, el Comité Literario Urbano Barrial Carlos Marx, era colocar a San Jacinto en el mapa como el primer foco revolucionario del país. La unidad entre los tres organismos no podía se más perfecta: los tres eran conformados por las mismas personas y comandados por Wolfgang Amadeo Arévalo Domínguez.

El primer foco mostró determinación, se plantó frente a la guardia presidencial, conformada por el policía errabundo, e intentó tomar el palacio municipal. El presidente, claro está, no se encontraba. La toma de una casucha derruida no tendría por qué afectarle a nadie.

Wolfgang Arévalo llamó a su segundo al mando, Raúl Demesio de la Garza García, para que llevara a los otros tres miembros del Partido a bloquear la carretera. Él construiría la barricada en la avenida principal.

Luego de dos días, la huelga de hambre involuntaria era insoportable. El hastío hace tiempo que se había tragado a San Jacinto. Hace tiempo que cualquier barricada hubiera sido ignorada por el sólo hecho de que el polvo parecía adherirse a las cosas con una velocidad más allá de lo comprensible por los ojos humanos.

Cada partícula de polvo parecía caída, exclusivamente, para permanecer en un lugar en decadencia.

El policía errabundo no tuvo más que patear la improvisada barricada y convencer a los sublevados de la carretera que por ahí no pasaría nadie. Y, aunque pasara alguien, seguramente serían ignorados.



Arévalo, Wolfgang. (2010). Obras completas y discursos varios. Coord. Raúl Demesio de la Garza García. Ciudad de México: Nulísimos/ Comunidad Literaria Urbana y Barrial "Carlos Marx".

sábado, diciembre 18

Nicanor Parra :)

Don Nicanor... :) A tanto tiempo de haber leído tu evangelio...

Un poeta que habla como camionero

-¿Qué palabras?
-Con el correr del tiempo las vas a ir olvidando... y ahí, vas a quedar en mi poder.

...

-La justicia nunca puede pasar por tus manos, aunque se mate en nombre de la ley...

domingo, noviembre 21

Pureza

Hay una concepción básica de los espacios puros
¿será que este es uno?
Yo digo que sí



Somos arrastrados por los presagios. Virgilio

sábado, noviembre 20

Notas sobre este blog

Parece ser que este blog quedó en una balsa de aceite. Quedo en un limbo inalcanzable donde el buscador dejó de querer hurgar en los más recóndito de lo escrito aquí. Parece ser que lo poco que quedaba de un pasado inalcanzable estará en las jaulas del hastío.

Desde que este blog se convirtió en un espejo de mis entrañas, parece que viene cuesta abajo. El autor cada vez publica menos, cada vez hace más mediocres imágenes que llama "poesía". La antipoesía ha quedado como un remanso perdido en el baúl de las ilusiones dejadas para otra vida.

¿Será que es una metáfora de su existencia real?

Las causas fueron cercando al autor. Lo fueron cercando hasta que el azar se le salió de control. Lo único que le quedó fue ver cómo se estrellaban los barcos sobre la costa y cómo se estrellaban los trozos de madera podrida en una playa perdida a las afueras de la gran ciudad costera.

No parece haber paso atrás. Desde los servicios sindicados (que nadie lee de todas formas), hasta los más mínimos registros de etiquetas parecen haberse perdido en la más profunda miseria e ineptitud.

Al autor no le duele. En realidad, las fotos tomadas en sus vacaciones pasadas le parecen ya un resquicio de un tiempo que quizás nunca pasó. Algunos de los recuerdos contenidos quizás nunca debieron ser publicados (algunos que sí, debieron haber sido leídos).

Desde la expropiación de este blog, no había habido más candor revolucionario, ni ha habido más comunismo exacerbado, ni tampoco mensajes de esperanza, ni el humor malo que lo caracterizó un tiempo.

Desde que el autor expropió este blog y lo puso en sus intestinos, no ha habido más que el más temible aburrimiento. Si se hiciera una gráfica (repito: este blog está en el limbo) podría ser/hacer evidente que su audiencia se redujo un 99%.


Parecería ser que este blog despertó en el ojo del ciclón, pero no cantará espuma, esta cresta nunca llegó a ser y no es ninguna de todas formas.

No hacen falta alas para levantar un blog, mucha nieve y tumao sí.

Lisbon Revisited

Nada me prende a nada.
Quiero cincuenta cosas al mismo tiempo.
Ansío con un angustia de hambre de carne
Lo que no sé que sea —
Definidamente por lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en un soñar inquieto
De quien duerme inquieto, mitad soñando.

Me cerraron todas las puertas abstractas y necesarias.
Corrieron cortinas de todas las hipótesis que yo podría ver de la calle.
No hay en el dintel esperado el número de la puerta que me dieron.

Desperté para la misma vida de la que hube adormecido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida sólo deseada me harta — hasta esa vida...


Comprendo a intervalos inconexos;
Escribo por lapsos de cansancio;
Y un tedio que es hasta del tedio me arroja a la playa.
No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin timón;
No sé qué istas del sur imposible aguárdanme náufrago;
O que palmares de literatura me darán al menos un verso.

No, no sé esto, ni otra cosa, ni cosa alguna...
Y, en el fondo de mi espíritu, donde sueño lo que soñé,
En los campos últimos del alma, donde memoro sin causa
(Y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas),
En los caminos y atajos de las florestas lejanas
Donde supuse a mi ser,
Huyen desmantelados, últimos restos
De la ilusión final,
Mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
Mis cortes por existir, despedazadas en Dios.

Otra vez te reveo,
Ciudad de mi infancia pavorosamente perdida...
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí..

¿Yo? Pero soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví,
Y aquí volví a tornar, y a volver.
¿Y aquí de nuevo volví a tornar?
¿O somos todos los Yo que estuve aquí o estuvieron,
Una serie de cuentas-entes ligados por un hilo-memoria,
Una serie de sueños de mí de alguien fuera de mí?

Otra vez te reveo,
Con el corazón más lejano, el alma menos mia.

Otra vez te reveo — Lisboa, Tejo y todo —,
Transeúnte inútil de ti y de mí,
Extranjero aquí como en todas partes,
Casual en la vida como en el alma,
Fantasma errando en salas de recordaciones,
Al ruido de las ratas y de las tablas que rozan
En el castillo maldito de tener que vivir...

Otra vez te reveo,
Sombra que pasa a través de las sombras, y brilla
Un momento a una luz fúnebre desconocida,
Y entra en la noche como un rastro de barco se pierde
En el agua que deja de oirse...

Otra vez te reveo,
¡Pero, ay, a mí no me reveo!
Partiose el espejo mágico en que me reveía idéntico,
Y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí —
¡Un pedazo de ti y de mí!...

Contemporânea, Junho de 1926.
Álvaro de Campos

Reflexiones revolucionarias

Menos mal que existen

los que no dejan de buscarse a sí

ni siquiera en la muerte

de buscarse así.

Silvio Rodríguez



Todo el mundo tiene su Moncada. Parece ser que el asalto de guerrilla fue un fracaso.

Todo el mundo tiene una épica historia de hadas. Tan épica como el plátano relleno de carne y los ojos impresos de sueños.

No hay forma en que dejes de recordarme a la Vieja Habana, inundada, temible, calurosa, nube tras nube, mermada, por las olas dulces de la Evolución, del CUC, del bloqueo, del las líneas venezolanas de telefonía.

¿Cómo emancipar a este lumpen ávido de barricadas? La lucha parlamentaria de un régimen oscuro parece ser la única opción tangible ante de la depresión suprema de un cacharro en el mar.

Los seminiños que aprenden la oración de Mosharrat sólo se reproducen a sí mismos, como los fractales en un caleidoscopio infinito.



domingo, noviembre 7

Vistas de un Paisaje - Rocío Cerón feat. Bishop





8:45 a.m.
La cabeza sostiene un incendio inabarcable: el rumor de fuego en las sienes
abre en violencia un abismo: este cuerpo en el que habito —que me habita y
me destaza— es arma afilada contra la razón. Camino y hacha para el fin.

9:53 a.m.
Un ruido (los niños corren por los restos de la casa, el muro apenas es
preludio), arde la ciudad en fuga. Pesan las palabras. Ni piedad ni destino
salvan. Arde la ciudad en fuga. Y toda fe es humareda, grito que se pierde en
la ciudad de arena.

10:01 a.m.
Oscuridad de día. Oscuridad que entumece / aturde / al oído. No hay figuras
ni formas, hay tierra, piedras, plomo. Oscuridad de voces y rumores. Y un
hombre en fuga se aferra a cualquier cosa. En el umbral —una madre un
padre la familia toda— cuentan / balbucean / el secreto de los cuerpos en
tierra.
Clara es la noche cuando llega el vuelo.



Rocío Cerón, Bishop, Nómada, Tower, Pizarro. Imperio. (México: Motín Poeta, 2009).

Las servilletas del Hotel Nacional

viernes, octubre 22

Tenías que venir a mi vida - Eusebio Ruvalcaba

Llegaste a mi vida cuando daba
todo por sentado,
cuando descubría en los guijarros más despreciables
un fiel retrato de mi existencia.
Qué monótona transcurría para mí
la jornada diaria,
que para otros hombres es cúmulo
de emociones.
Fumaba y bebía
con la placidez de un hombre que mira
pasar el devenir
como la inamovible ruta de las nubes.
Había más alegría y esperanza de vivir
en un amasijo de varas impelido por el viento
que en cualquier palabra salida de mi boca.
Entonces llegaste tú.
Con esa indolencia trágica que parece
rubricar
cada acto de tu vida.
¿Debo aclarar que significaste para mí
lo que el agua para el sediento,
el oro para el gambusino?
No me resta energía
para seguirte de una esquina a otra.
¿Cuánto tiempo durará esto?

Eusebio Ruvalcaba - El frágil latido del corazón de un hombre

sábado, septiembre 25

Carta de Juan Donoso Cortés a María Dolores Pardo

La necesidad suya de revuelta natural me tiene sin control.

Mi propia guerra santa, mis propios demonios de oriente, mi dictadura interior, todo tiene un ayuntamiento en llamas, un Berlín sin control.

Me haces sentir cómo las multitudes aclaman a un nuevo tirano y cómo le entregan lo poco y más absolutamente mínimo que les queda: la libertad de poder comer sin vomitar.

No me malinterprete. No es asco, es pura entrañesa, es puro amor.

Arrastra tras de sí un montón de tripas mías. Mi hígado y mis riñones son tuyos para siempre.

lunes, septiembre 20

Proyecto de reforma constitucional

Estado Unido Mexicano

Artículo 1º: El Supremo Poder del Estado se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Providencial.

Artículo 2º: Considerando la debacle moral y política en la que el Estado se ve inmerso, la soberanía popular es volátil, débil y corrupta; y que la soberanía de la razón y la moral priman sobre los intereses particulares y mezquinos de una mayoría coludida, se instituye el Supremo Poder Providencial con injerencia en la vida moral, política y social de los individuos para su propia supervivencia y bien común. Sus poderes serán vinculatorios para los otros tres poderes.

I. Será compuesto por 10 personas divididas en dos cámaras.

a. La primera será la Cámara de las Buenas Costumbres que se encargará de garantizar la integridad moral, el respeto entre los individuos y la virtud política de los mismos, por los medios que considere necesarios.

b. La segunda se llamará de la Doctrina Política. Se encargará de los lineamientos básicos de la educación elemental de manera rigurosa y de seguimiento en niveles superiores. Su objetivo será guardar una educación ciudadana que combata la peripecias de una aventura revolucionaria, delictiva y criminal.

II. Los miembros del Supremo Poder Providencial serán personalidades que logren demostrar un elevado nivel moral, intelectual o militar en aras de que la virtud cívica sea garantizada.

a. El sucesor de cada miembro será electo por él o ella y será ratificado por al menos 2/3 de los miembros del Poder Providencial en ambas cámaras.

[Transitorio: El Senado los elegirá por primera vez, pero cada miembro decidirá a su sucesor, que tendrá que hacer rigurosas pruebas y someter a consultas públicas]

III. El Poder Providencial no podrá atentar contra la igualdad jurídica, la libertad de expresión, ni ejercerá presión sexual, racial, económica ni política contra un grupo en específico.

IV. Sus decisiones serán vinculatorias durante diez años, al cabo de los cuales se hará una introspección moral en cada uno de los miembros para saber si deben continuar ejerciendo la omnipotencia política y moral.

V. El Poder Providencial tendrá poder de veto contra los demás Poderes de la Unión y anulará los artículos que contradigan este apéndice constitucional.

viernes, septiembre 17

Arévalo, Wolfgang. Obras completas y discursos varios. Cood. Raúl Demesio de la Garza García. Ciudad de México: Nulísimos/ Comunidad Literaria Urbana y Barrial "Carlos Marx", 2010.

Jesús fue feliz, ¿y tú? es considerada como una de las más conocidas conferencias dadas por Wolfgang Arévalo como miembro del Movimiento del Optimismo Celestial. Nadie sabe qué pasaría. Luego de esta conferencia Arévalo perdió ese brillo en loso ojos que lo caracterizaba, fue perdiendo fuerza. Esta conferencia es, probablemente, la última cápsula de engaño que él hubiese escrito.
Raúl D.


Tengo un amigo que se llama Juan. Juan sufría mucho porque era libre. En efecto señoras y señores, ustedes se despiertan en la mañana y creen que toman decisiones.

Las mismas pútridas decisiones que no los dejan dormir luego. Las decisión de callar, de golpear, de engañar. La decisión de nunca decirle nada a esa persona que usted, sí, usted, no yo ni el de al lado, usted ha herido.

Por favor, no me vengan aquí con sus lloriqueos sumisos, con sus colas de perros entre las patas. Hágame caso usted que me oye.

Libertad, esa palabra que los libidinosos y libertinos tanto avocan, suele significar falta de límites y moral.

¡MIERDA! Óigame, usted de la primera fila, usted del palco. ¡LA MIERDA DEL MALDITO DIABLO SE LE CRUZA EN EL CAMINO!

A ver, dígame, ¿usted es perfecto?

[Alguien de público responde que no].

¿Quién es perfecto?

¡DIOS!, Sólo Dios es perfecto. Sólo Dios tiene la infinita voluntad y el infinito conocimiento.

Puente de Doria

jueves, septiembre 16

Raúl Demesio: Memorias sobre Arévalo

Demesio, Raúl. "Memorias sobre Arévalo", en Memorias y tratados. México: Nulísimos/Comunidad Literaria Urbana y Barrial "Carlos Marx", 2009.

Recibí su llamada y tomé el primer camión hacia Puente de Doria. El camino a Tulancingo nunca ha sido más que un apraje seco lleno de polvo y muerte. La pura mierda.

La neta, yo ya estaba hasta la madre de Wolfgang. Siempre cayendo en el mismo agujero. (¿Qué pensaron cochinotes?). Siempre teniendo las mismas pendejadas en su cabeza, el mismo tipo de pedos que no lo dejan cerrar ojo.

Perro. Me tenía en chinga en un camión apestoso. Olía a mierda (como la vida ¿eh?).

Lo encontré en el auditorio del pueblo. Un salón rascuacho de cemento colado y tabique blanco. Bien podría haber sido una nave para criar pollos.

El pedo no era lo horrible del lugar, sino los ríos de vomitada que se cargaba el muy pendejo.

Le dije, "qué pedo" y él se me quedó viendo con cara de "no mames".

Historias de siempre con Arévalo.

Como siempre, lo curé con una chelas.

Como siempre, se le bajó y nos fuimos en el primer camión que encontramos.

Como siempre, le ayudé a mear en la primera pared que encontramos.

Como siempre, le dije que no se estuviera pasando de verga, que ya era hora de que se pusiera a penar.

Como siempre, me recordó por qué éramos amigos.

Esta vez, el tenía sus colmillos bien filosos, como nunca antes.

Eje Central (Tercera aproximación)

¿Llegaré algún día?
Raúl dice que uno no llega,
que la tortuga está siempre a la mitad del camino
y que, de todas formas, sus huevos son ilegales.

Los autos que corren a toda velocidad
dando vueltas
me traen un susurro a las orejas
un pequeño alarido ahogado
que me dice que la corriente interocéanica
no llega nunca al Eje Central.

Hágamos un pacto
hagamos un puente peatonal
que una tu tormentosa carretera México-Toluca
con mi natural Xola.

Tengamos en cuenta que de Oriente a Poniente
el sol nuca se pone en Eje Central.
La luz nunca se va.

Tengamos en cuenta, también,
que para correr un auto Fórmula 1
a toda velocidad
se necesitan dos.

Tengamos en cuenta que para estar enamorados
(tiemblen los cánones de la poesía barata)
la velocidad insaciable de la máquina
es un elixir supremo
el llanto de las lágrimas más dulces de Minerva de pechos arrugados

Hay entonces que pensar
que en Eje Central
no hubo ni máquinas,
ni soles,
ni la insaciable voracidad de mi boca violácea.

miércoles, septiembre 15

Eje Central (segunda aproximación)

Corrección católica (en Eje Central)

Eje Central,
allí te encontré,
allí te perdí,

Mecida por las dulces olas
de la revelación.

jueves, agosto 26

Manifiesto Socialdemócrata Amoroso 1

Arévalo, Wolfgang. "El Partido Comunista de San Jacinto y la nula obra revolucionaria". En Obras completas y discursos varios. Coord. Raúl Demesio de la Garza García. Ciudad de México: Nulísimos/ Comunidad Literaria Urbana y Barrial "Carlos Marx", 2010.

¡Rasteros y maolilientes! ¡Uníos!

Desde siempre se nos ha acusado de ser lumpens ávidos de barricadas, siempre nos han acusado de estar en el fondo de la alcantarilla más llena de mierda de los drenajes de una Comuna inexistente.

Nuestros enemigos no se dan cuenta de que su programa gradual de emancipación no revolucionaria no sólo ha sido un fiasco, sino una reverenda mamada.

domingo, agosto 22

Diario de Wolfgang Arévalo: 12 de abril de 2006


Obtenido de: Arévalo, Wolfgang. Obras completas y discursos varios. Cood. Raúl Demesio de la Garza García. Ciudad de México: Nulísimos/ Comunidad Literaria Urbana y Barrial "Carlos Marx", 2010.



Durante los últimos días de su vida, Wolfgang Arévalo decidió elaborar un diario. El documento recoge los pensamientos de Arévalo de enero de 2004 a abril de 2009, mientras ejercía como ministro del Movimiento del Optimismo Celestial bajo el seudónimo de José Martín Torres Carrazco. Este volumen editado por el CLUB de los Marxistas publica de manera inédita la reproducción fiel del diario.



Ante todo no puedo escapar. Me desperté en la mañana aspirando el olor fétido de este pueblo polvoso. A las afueras del convento, descuidado y podrido, sólo se puede encontrar el lazo último de la decadencia brutal con la que se atan las prostitutas a los árboles en las esquinas.

A veces me duermo con la esperanza de que, al despertar, todo esto sea un horrible y espantoso sueño juguetón. Reírme y contarle a mi mujer. Que ella se ría y me diga: "vamos a nadar". Luego despierto y me veo aquí, en mi misma piyama agujereada, en mi mismo cuerpo derretido, en mi misma cabeza confundida, en la misma amargura de siempre, como me recuerdo siempre.

Es paradójico que esta situación se reproduzca como el fractal. Es infinitamente chocante que no sólo se reproduzca la amargura y el hastío hasta las entrañas mismas de lo que soy, sino que además sea imposible salir.

Esto no es una lucha filosófica. Yo no quiero la emancipación. Es la más pura expresión adolescente de no querer ser quién soy. De nacer de nuevo en una mansión en un castillo en Freiburg, de ostentar la dirigencia del SPD o de ser un científico especialista en el funcionamiento del colisionador de hadrones.

Pero no, todo es igual. No despierto en Freiburg, no soy ni más listo, ni más rico, ni más guapo. Sólo me tengo a mí y a esa gente polvosa que tanto babea cuando digo estupideces. Esta gente es igual a mí supongo. Engaño con las mismas frases que me engañaron a mí, con las mismas fórmulas desgastadas, con el mismo tiempo desperdiciado miserablemente.


12 de abril de 2006
Atotonilco, Hidalgo, México.

sábado, agosto 14

Un día en el slam

No creo concebible un concierto sin slam. La música que me gusta necesariamente se ve acompañada de la armonización y la destrucción. La música que me gusta me llega a las entrañas.

Los de Abajo son lo que yo busco en la música. Su música me llega a las entrañas, al corazón del corazón. Música de la buena chingao.


jueves, agosto 5

Iraqui Short Film

Digamos que tiene ante usted una decisión sobre qué película ver. En algún cine azaroso se encuentra usted con que sólo hay dos películas. En la sala 1 exhiben Toy Story 3 y en la sala 2 se presenta Iraqui Short Film.

Usted tendrá que decidir ahora si a) quiere ponerse a llorar con un drama pequeño-burgués de un muchacho regalando juguetes o b) quiere que sus tripas rujan y jueguen dentro de usted como en un diabólico patio de recreo.

Si usted decidió a) por favor, lleve un pañuelo, compre unos nachos con queso amarillo y jalapeños y vaya a la sala 1. Si, en cambio, decidió b), Iraqui Short Film es para usted.

En Iraqui Short Film no encontrará ni trama, ni fotografía, ni postproducción. No obstante, resulta ser una metáfora de la naturaleza humana aún más perturbadora que muchas de las películas de hoy en día.

El poder perturbador de este filme yace en que explota el hastío y lo cotidiano. Es una película que se alimenta de lo perturbador de la costumbre y como, de repente, sin aviso, puede terminar en un estallido, una explosión, un grito de ayuda, un rezo...

Lo que le mueve las entrañas al espectador en Iraqui Short Film es como se diluyen poco a poco los grandes avances de la racionalidad, del poder de la máquina, del espíritu de la bondad universal y la hermandad publicitaria.

Seguramente si usted está acostumbrado al sonido constante y aturdidor del Dolby Surround mientras los colores corren a miles de fotogramas por segundo, esta película le parecerá por demás lenta y poco entretenida durante mucho tiempo. No obstante, cual cazador a la pieza, encontrará que hay momentos de risa nerviosa y de suprema desesperación pura.

Es un enorme proyecto filmográfico.




Final esperado

Luego del desmantelamiento y desaparición del Partido de los Comunistas de San Jacinto, Wolfgang Arévalo reconoció que el proyecto fue un reverendo fracaso.

Decadentismo de segunda mano, marxismo de cuarta, liberal socialismo descafeinado. El Partido sólo había resultado en un montón de malentendidos sin razón, en luchas entre amigos, en líos de faldas y en golpes a las afueras de la casa de campaña.

Si bien no era posible entender el desarrollo político de San Jacinto sin estudiar la participación del PCSJ en las elecciones de 2008, tampoco era posible asignar un papel relevante en la construcción de la democracia nacional. Arévalo conocía los límites de su movimiento y, de antemano, sabía de lo marginal y peligroso del experimento. No obstante, no le importó (le valió madres dicen los que saben).

Arévalo abandonó San Jacinto. El linchamiento público era inevitable. Luego de fundar el "Club de los Marxistas" como colectivo poético en un poblado desconocido, y del que sólo se conocen dos publicaciones, Arévalo huyó a la ciudad capital del Estado. Ahí cambió de nombre a José Martín Torres Carrazco y se dedicó a un oficio que lo seguía enlazando a su vieja vocación.

José Martín Torres Carrazco se hizo de fama en todo el Estado. Se convirtió en el mejor y más reconocido orador del Movimiento del Optimismo Celestial, una Organización No Gubernamental que se dedicaba al "ensalzamiento del optimismo, del trabajo humano y de la fe en Cristo".

La reproducción de los discursos de Torres, luego de revelarse como el pseudónimo de Arévalo, fue discutida por mucho tiempo por el Club de los Marxistas. Raúl Demesio de la Garza, un oscuro personaje, logró convencer a los demás miembros de que era una idea digna de tomarse en cuenta. Sin embargo, los esfuerzos de Demesio fueron en vano. La publicación del volumen de discursos dados por Arévalo fracasó en su intento de organizarse siquiera.



Acá entre nos

Tal vez nunca hubo nada. Ni noches en la acera lluviosa. Ni tardes en las ruinas de Cuicuilco. Ni las manos rojas de tanto apretar. Ni lo ojos que se enganchaban. Ni las cursilerías a media tarde.

Démosle tiempo al tiempo me dijo Raúl. El nunca le ha dado tiempo a nada. Corre sin parar como los asnos en la tormenta. Como los ojos de los pervertidos en el metro. Como los arrimones en el pesero.

En realidad no hubo ni tiempo, ni plegaria, ni sazón, ni pimienta. No estuvo ni Raúl, ni los amigos, ni las eras.

Sólo hubo un montón de paja seca. Nos encontramos con un montón de tablas devueltas por el mar. No dimos con la compleja coincidencia de que nuestros lenguajes se parecían marginalmente. Tenía un tono letal y virulento que los alejaba del movimiento de la máquina.

Seamos serios. Seamos como el mar rojo. Seamos solamente.


jueves, julio 22

Una melodía de lluvia

Me gusta leer en los transportes públicos. Me gusta especialmente el metrobús vacío en los días fríos. Muchas veces me paso de estación o me bajo donde no debo. A veces se me olvida vivir la vida. A veces prefiero vivir lo que leo. Últimamente me ocurre con una frecuencia escandalosa. Tengo talento para escoger libros entrañadores (que no entrañables).

Hoy me ocurrió de nuevo. Me bajé, estúpidamente, en Sonora. Me había pasado tres estaciones. Esperé el metrobús de regreso. Tardó una media hora.

Una mujer gritaba, "Satán no deja que estos jóvenes recuperen su libertad, queremos que todos puedan tener una ciudad libre y no libertina". Mensaje interesante.

Me dio vueltas. Entro a mi cabeza el mensaje, como con vaselina. Bien hondo, como escarabajo de India.

Habría que pensarlo dos veces. Satán y el metrobús no tienen intereses convergentes cuando la lluvia escasea. ¿Qué tan pronto se acabarán las esperanzas?

domingo, julio 18

Oda al Barrio

Nunca le gustó. Ni los vecinos. Ni las casas. Ni el ruido insoportable de la banda el fin de semana. Ni el ¡buenos días! Ni el ahorita paso. Ni el ¡chingas a tu puta madre pendejo! Ni la laguna los días de tormenta. Ni los automóviles con subwoofer. Ni los peinados Daddy Yankee. Ni los adictos al thinner. Ni los fundidos por el cemento. Ni los que robaban antenas para fumar crack.

Todo era un tanto deleznable. Aquí y allá. Sólo un poquito más deleznable cada segundo.

Lo peor de todo, creía fervientemente, era el aire pesado. En las mañanas olía a una nata gris y espesa de grasa de salchichas. En las tardes olía a la pintura en aerosol. En la noche olía a la mierda de los perros que cagaban sin parar, a los tristes en los atrios.

El barrio se pudría indefectiblemente. Y, como el hongo más repulsivo, se volvía a poblar. 16 años. Edad límite. La nueva generación del barrio nacía de sus adolescentes.

Desenfundaban ese pene sin parar. 19 y ya tenían 3. La reposición de los miembros de la generación anterior era generosamente sobrepasada.

Niños con el cabello blanco y con estrellas en la nuca. Niños que salían del Deportivo San Pedro, última gran obra del Partido Conservador, vestidos en uniforme del Club América, tocándose el pene, envolviéndolo con sus pantalones cortos y riéndose de "el chiapas" porque "es puto".

Cierro la calle. Monto un diablito. Madreo a los drogadictos. Aquí, el que es chingón, es chingón.

Aquí el que no cae, se resbala con sus propias secreciones. Se resbala con su propio semen regado al azar, con su propia mucosidad arrojada en la acera, con su escupitajo tirado al sol.

Aquí no había fiesta, ni unidad. Nieve y tumao sí.

Celos

¿Por qué detenerlo en el cuarto blanco?
¿Por qué tomó la decisión de la misión 32?
¿Por qué la dejó en el Salón Barroco del Barrio Central?
¿Por qué incendió su sótano?
¿Por qué estrelló sus películas?
¿Por qué estalló cuando lo vio de nuevo?
¿Por qué lo abrazó?
¿Por qué sonrío cuando le invitó un trago?
¿Por qué lo aceptó?
¿Por qué viajaron juntos a Buenos Aires?
¿Por qué no se detuvieron en la isla?
¿Por qué tenían un liguero en la mano?
¿Por qué bailaron en la decadencia?
¿Por qué no dejaron de abrazarse ante las luces moradas y la música del mainstream?
¿Por qué los dejó irse?
¿Por qué se quedó hasta el día siguiente?
¿Por qué no viajó a Gotenburgo?
¿Por qué abrió la puerta?
¿Por qué se sirvió leche en un plato?
¿Por qué cenó Corn Flakes?
¿Por qué le puso plátano cortado y un sobre de endulzante sin calorías?
¿Por qué no quería dormir?
¿Por qué se tomó dos expressos?
¿Por qué encendió la televisión?
¿Por qué ingresó a fecebook?
¿Por qué se entristeció de no ver nada?
¿Por qué se enfureció ante un foco apagado?
¿Por qué esperaba que estuviera encendido?
¿Por qué seguía poniendo la lista musical?
¿Por qué no dejaba de leer su feed reader?
¿Por qué tuiteaba sin parar?
¿Por qué no se detenía si no había nadie?
¿Por qué no había nadie?
¿Por qué se cansó, se cansaron sus ojos, se cansaron sus manos, se cansó su cabeza?
¿Por qué no cerraba el ordenador?
¿Por qué lo dejó encendido?
¿Por qué nunca lo apagó?
¿Por qué cuando se volvió a encender el foco ya no tenía caso?
¿Por qué nunca tomó el barco?
¿Por qué siempre lo recordaba?
¿Por qué todo estaba contaminado?
¿Por qué no dejarlo todo nuevamente?

Sueño de una noche de Julio

Habría que suponer que esta señora es la madre de L. Habría que aceptar su rebozo, su bolso tejido, su cabello teñido y rizado. Habría que verla en el tianguis cuando compra verduras. Habría que imaginarla cuando daba de mamar a L de sus tetas pequeñas. Habría que pensar que el hastío se la trago toda, como a L. Habría que olvidar que E se enamoró de L cuando tenía 16. Habría que borrar todo rastro de las mordidas de L en el glande de E. Habría que aspirar de la pared de la uretra al niño, que más que del amor, habría surgido de la saliva. Habría que pensar en L luego del inicio de su carrera. Habría que observar como abría el espasmo para la grabación de la tercera película de un director inglés. Habría que dilucidar sobre su incursión y estrellato. Habría que ver la cara de L rociada de esperma en los puestos más sucios de la ciudad. Habría que deleitarse con su primer bukake, su tercer anal o su cuarto gonzo. Habría que contar hasta diez para no deprimirse de sólo verla llorar. Habría que verla regresar al barrio. Habría que encontrar a E viejo y panzón con el control de la tele en la mano. Habría que reírse de los chistes de "Coque" Muñiz y Raquel Bigorra en las tardes. Habría que tomarse la mano de L para apretarla. Habría que tocar sus ojos para sentir las palpitaciones. Habría que entrar a su carne para sentir las contracciones del hartazgo. Habría que tocarse entre los labios para encontrar el porqué de la ruina. Habría que considerarse que más que ruina era una obra negra. Habría un lenguaje en forma de balbuceo. Habría un ruido de escarcha a las 3 de la mañana. Habría un mosquito por las noches. Habría un grito de la abuela en su segunda vuelta inesperada. Habría una marca de E tirado en el piso, sin cigarrillos ni alcohol. Habría E de estar fuera de las postales Bukowskianas. Habría de estar fuera de un poema de Ruvalcaba. Habría de estar ebrio sólo de mirar el techo. Habría una colección de L en el estante. Habría una copia de L en el zoológico, L en el hospital, L en la discoteca oscura, L en el estacionamiento, grandes éxitos de L, L sin protección, L en aceite, L en comiendo fuera de la mesa, L con una nariz de cerdo falsa, L en cuero, L con un látigo, L en la bañera, L de mil formas.


No habría, en cambio, uno sólo de los recuerdos de L en el aparador.

viernes, julio 16

Sábado

Leí en el reader una invitación a un concurso de cuento y me dieron ganas de escribir uno. Luego vi que eran 100 páginas de cuentos. Me desalenté un poco, nunca he escrito buenos cuentos.

Hay quien dijo que se uno bien se puede dedicar a escribir poesía cuando no sabe escribir bien en prosa. No lo creo para nada. Pero un fenómeno similar me ocurrió. Necesitaba escribir algo, lo que fuera y mis cuentos eran (son) en general pésimos. Pésimos no sólo en la forma y redacción, sino en que son soporíferos y si no son soporíferos son cursis.

Alguna vez escribí un cuento, perfecta y pendejamente cursi, que, por mero amor propio, no enlazaré... tuvo muchísimo éxito. Nunca un texto de este blog ha tenido tantos comentarios y de gente que nunca he conocido. Eso me puso un poco triste.

Quiero experimentar. Yo no creo ya en la trama, no soy hábil para el entramado silencioso de un cuento fugaz que deje al lector sin aliento. Me parece una artesanía irrealizable.

Quiero experimentar. Quiero destruirlo todo nuevamente.

Ya se me ocurrirá algo...


domingo, julio 11

Recortes de Bitches Brew

En realidad no dicen mucho, en realidad se contraponen como los asnos en la mar. En realidad, old pal, esto como que no da el ancho.

Ya se decía en los 70's, la época más importante del 20, que este pundonor impúdico no daría para más.

Que los guitarrazos de tu trompeta eléctrica no llegarían a nada. Ni siquiera al más insignificante de los trances. Ni siquiera al intransigente orgasmo espiritual.

Oh, Miles, buen Miles con tus dedos de ébano decorándolo todo. Con tu vocecita de maullo medio muerto y tu calva de brillo enajenante.

Oh Miles, tu mirada perdida, tus ojos quemados por el yeyo. Oh buen Miles, a mi me pones la carrera hecha el hecho desierto la contraposición de la máquina.

Ciudad de México Miles. Parece que nunca viste la Ciudad de México. El progreso plástico a su máxima expresión Mails. De verdad, puro rock & roll sin maña, sin atadura.

Mundial y muerte Mailes deibis.

domingo, julio 4

Vita sexualis

Como a todo esto se añadía que para ellos yo era todavía pequeño, ya podía hacer cuanto quisiera, que siempre tenía que sufrir la opresión de aquellos amiguetes; con lo cual fui haciéndome temperamentalmente sumiso de cara a la galería, pero rebelde en la recámara. Aquel estratega militar que fue Clausewitz ha dicho que la resistencia pasiva es el medio que ante todo deben adoptar las naciones débiles. Yo por mi parte me contaba entre los abocados por la naturaleza del fracaso sentimental y, consecuentemente, entre los seres débiles gobernados por las circunstancias.


[Ogai Mori, "A mis trece años", Vita Sexualis (El aprendizaje de Shizu), trad. Fernando Rodríguez-Izquierdo Gavala (Madrid: Trotta, UNESCO, 2001), 70]

domingo, junio 27

Dos Ramos de Rosas- Quim Monzó [Fragmento]

Enardecidos por la confianza que se contagian unos a otros, acaban por sacarse las piedras. "¡Liberémonos de la superstición", gritan. Y entonces, en cuanto dejan las piedras, el viento se arremolina y ellos empiezan a volar, cielo arriba, siete adolescentes en la flor de la vida.


[Quim Monzó. "Dos Ramos de Rosas" en El mejor de los mundos. (Barcelona: Anagrama, 2001), 92.]

miércoles, junio 23

Bellas Artes (apropiación)











Multitudes

Entrañas de la Ciudad de México... el hastío y las multitudes.





Al respecto véase.











Al final, todo queda sepultado en los ríos de mierda. Tacubaya parece inmersa en un mundo fétido y cruel del que no sólo la pudredumbre y la tristeza, sino por el hastío.

Aquí, el enemigo a vencer ha ganado la batalla.


Calle 13 en La Habana

Calle 13 / Interview

lunes, junio 21

Entrañas

He decidido cambiar el nombre de este blog. No porque desprecie su pasado seminal. Aquel pasado del que poco queda ya. De él sólo quedan las personas.

Cepanda fue en un tiempo destinado a que todos los cepanos escribieran. Cosa que jamás pasó. Pero aún se preservan textos de personas importantes en la vida de este blog y en la mía.

Por aquí uno se puede encontrar textos del Sejomagno, cuando aún no era un danzante feliz y maduro que veía en retrospectiva constructiva las cosas y era un viajante voraz de sueños contra sentido. Uno se topa con textos de Javier cuando era un radical de izquierdas. De Alfonso antes de iniciar su travesía nórdica. Irving antes de cortar su cabellera. Salmerón antes de desaparecer de este mapa. Hasta Sofía echó unas letras locas.

Claro que no desdeño de todo esto. Pero ante las circunstancias, ante esta perpetua carga que una y otra vez aparece en mi espalda y que no se va ni con piedra pomex. he decidio cambiar nombres. Trasladar tumbas de lugar.

Saludos entonces.

Cambios de nombre - Nicanor Parra

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.

Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.

¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.

Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Ese es un problema personal.


Nicanor Parra

domingo, junio 20

Pequeño ensayo reflexivo sin argumentos sólidos ni aparato crítico

I
Un discurso tonto y solemne.

II
-¿Y sigues con aquello?
-Sí, aunque creo que dejó de ser tuyo hace tiempo.
-¿A quién le pertenece entonces?
-Creo que a nadie, lo quise expropiar y nada más me encontré con semillas viejas y chupadas de tuna, envolturas de chocolates (hay países en los que les dicen chocolatinas, creo que es un nombre ridículo) rancios y una felpa usada y maltrecha.
-¿Entonces? ¿Todo esto?
-A nadie ya pertenece. Nunca lo hizo. A decir verdad, esto en realidad no fue tuyo. Me imaginaba que era tuyo, pero no, creo que nunca fue de nadie. Tablas viejas devueltas por el mar. Tiempo perdido miserablemente.

III
Si no puedo encontrarte en la divinidad
al menos buscaré quedarme la entrañabilidad

suave como el fiel crepúsculo
que es el único amigo que me queda


III
Lo entrañable.
Es una palabra hermosa ¿no es cierto?
Algo que es entrañable, dice RAE, es algo íntimo, muy afectuoso.
No he oído que se use mucho, pero el verbo entrañar existe y su primera acepción es más que ilustrativa:

Introducir en lo más hondo.

La segunda es un poco más discreta, un tanto simplona:

Contener, llevar dentro de sí.

Es la tercera:

Unirse, estrecharse íntimamente, de todo corazón, con alguien.

Parecería que nuestra fría compañera de andanzas en los resúmenes académicos de repente se le rompe el esquema. Quémenme lingüistas por ignorante, pero eso creo.

Mi punto es que el entrañamiento parece llevar tras de sí la base de una palabra que me parece más hermosa. Diría que es mi palabra favorita del español, no es que yo conozca muchos idiomas ni todas las antiguas literaturas germánicas, pero me fascina esa palabra. La palabra es entraña. Sus acepciones merecen ser presentadas:

(Del pl. n. lat. interanĕa, intestinos).

1. f. Cada uno de los órganos contenidos en las principales cavidades del cuerpo humano y de los animales.

2. f. Parte más íntima o esencial de una cosa o asunto.

3. f. pl. Cosa más oculta y escondida. Las entrañas de la tierra, de los montes.

4. f. pl. El centro, lo que está en medio.

5. f. pl. Voluntad, afecto del ánimo.

6. f. pl. Índole y genio de una persona. Hombre de buenas entrañas.



La palabra representa lo que hay "dentro", lo entrañable es lo interior, lo imprescindiblemente intestinal. Creo que bien podría haber una reforma en el lenguaje de todos los días y en vez de referirse a las "mariposas en el estómago", a la "bilis", a "el hígado", uno podría referirse a "las entrañas". No como un órgano en especial. Sino a lo que en sí hay dentro, como sistema de respuesta emocional y crítico, a lo "entrañable".


IV
Cuando uno habla de los "amigos entrañables", de los "momentos entrañables", de las "personas entrañables" se refiere, creo, a una cosa. A aquellos amigos, momentos, personas (etc.) que se quedan dentro. Que se quedan como parte inamovible de eso que llamamos "nosotros".

Leeré más sobre la corporeidad, pero creo que esto es lo que nos hace postorgánicos. Nuestras entrañas han viajado más allá de las tripas: El intestino no es más la entraña en sí.


Si uno continúa con la lectura de la definición se topa con una forma de empleo coloquial:

echar alguien las ~s.

1. loc. verb. coloq. Vomitar con violencia y muchas ansias.



Recuerdo aquél texto fundacional de los Testículos del Rey, Invitación al vómito de Oliverio Girondo:

Cúbrete el rostro
y llora.
Vomita.
¡Sí!
Vomita,
largos trozos de vidrio,
amargos alfileres,
turbios gritos de espanto,
vocablos carcomidos;
sobre este purulento desborde de inocencia,
ante esta nauseabunda iniquidad sin cauce,
y esta castrada y fétida sumisión cultivada
en flatulentos caldos de terror y de ayuno.
Cúbrete el rostro
y llora...
pero no te contengas.
Vomita.
¡Si!
Vomita,
ante esta paranoica estupidez macabra,
sobre este delirante cretinismo estentóreo
y esta senil orgía de egoísmo prostático:
lacios coágulos de asco,
macerada impotencia,
rancios jugos de hastío,
trozos de amarga espera...
horas entrecortadas por relinchos de angustia.


Estamos en un constante reflujo, creo. En la vida, me imagino, uno se dedica a vomitar con cierta violencia, en ciertos lugares.

No lo sé de cierto, pero lo supongo.